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Magazine: “Gesteinsperspektiven” Stichweh-Equipos de dragado por arrastre en uso

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Deliberadamente pequeños, deliberadamente conscientes – y al final, muy exitosos 

El lago en el Palatinado es un idilio con vista a la Sierra de Hunsrück. Ningún extraño diría que, en medio de la naturaleza virgen, aquí en San Sebastián,cerca de Coblenza, se extrae grava desde hace más de cien años. Ya en su tercera generación, la empresa Kaspar Leimig & Sohn Sand- und Kiesbaggerei opera aquí un dragado de grava. Sin embargo, esto no es visible desde el exterior. Sólo un llamativo oasis verde, con árboles interesantes en medio de las tierras agrícolas sugiere de lejos que aquí probablemente otro ramo de negocio debe tener su casa.

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La gravera Leimig, situada en la zona de la Cuenca Neuwied, una estructura a gran escala de la zona pizarrera del Rin, en la cual, producto de una depresión tectónica en el Eoceno superior, se concentran sedimentos utilizables. Los trabajos de investigación y preparación para la extracción de arena gruesa en la sección seca 1910 se hicieron necesarios para la construcción de la línea ferroviaria adyacente de Urmitz, en el noreste. En el sector húmedo se extraen gravas de la terraza aluvial.

Kaspar Leimig, el abuelo del actual propietario, Christoph Leimig , comenzó su trabajo en la gravera en 1922. En aquél entonces, la tarea consistía en: ¡extracción en seco! Tan solo a partir de 1926 se pudo extraer finalmente arena gruesa también desde abajo del nivel del agua. En 1934, Kaspar Leimig, quien confirió su nombre a la empresa actual, adquirió la gravera y la fue ampliando gradualmente. Al comienzo de la década de 1950 se incorporó a la empresa su hijo, Friedrich Leimig,. La demanda se incrementó y la empresa se amplió. En 1960, la empresa solicitó informalmente al departamento de policía de aguas del distrito de Coblenza la extracción de grava por debajo del nivel del agua. El permiso fue concedido en febrero de 1962 por las autoridades del distrito de Coblenza.

En aplicación: Tecnología con algún estatus de leyenda:

La familia empresaria, de accionar meticuloso, ha estado cuidado y conservado la tecnología desarrollada de una manera muy especial, como si se tratara de una joya. Por ello también aún se encuentran en el sitio uno que otro tesoro de valor histórico en plena condición de funcionamiento. Hay que señalar aquí, sin embargo, que a veces únicamente la apariencia exterior es “vieja”, dado que los equipos son modernizados periódicamente para adaptarlos al estado actual de la técnica. La extracción en seco está a cargo de una excavadoras de cadenas O & K RH6, o una cargadora de ruedas Hanomag 44 D con dispositivo de pesaje, que también maneja la carga.

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A comienzos de la década de 1950 se adquirieron las primeras dragalinas: una legendaria Weserhütte W3 y otra “Pionier” W2, con un peso operativo 11 y 7 t, respectivamente. La W3, en color original, permaneció en actividad regular en la gravera hasta 1970. Gracias a un buen mantenimiento y cuidado, aún hoy en día está en condiciones de funcionamiento y, con un poco de preparación, lista para tareas menores en caso necesario.

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En general, a partir de 1961 el dragado se realiza con equipos de arrastre Stichweh. Primero se utilizó para ello un KS 100, y luego un KS 124. Desde fines de 2014, el trabajo de extracción está a cargo de un equipo de dragado por arrastre Stichweh-KS-200 con motores eléctricos y control de frecuencia. La materia prima se procesa con una máquina de cribar Stichweh de una cubierta y media y una cribadora de doble cubierta de Siebtechnik GmbH. Las cribadoras están equipadas con revestimientos para tamizado PUR-Steinhaus, como asimismo con productos de Meister. Se producen arenas y gravas de granos 0/16, 0/32 y 16/32 mm, y arena natural 0 / 2-0 / 3 (recargo 0/2 según DIN 4226). También la preparación documenta el pensamiento a largo plazo de los productores de áridos en la tecnología que utilizan: Las cintas de descarga existentes se estrenaron en parte en los años 1952 y 1967. Todos los equipos y maquinarias, como ya se mencionó, son mantenidos y repostados periódicamente en una gran nave cubierta.

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Conflicto entre ampliación y protección de las aguas

En 1982, la designación de un área de protección de las aguas en los distritos de San Sebastián, Coblenza-Bubenheim y Coblenza-Kesselheim, tuvo como consecuencia considerables restricciones para continuar la explotación. La extracción de grava, que venía operando desde 1910, quedada incluida dentro de la zona de reserva de agua III A, para la cual únicamente estaba permitida la extracción en seco. Si bien la exposición de la superficie de las aguas subterráneas, aprobada en 1962, mantenía su vigencia en el volumen solicitado en aquella ocasión, una ampliación hubiera sido posible únicamente bajo la modalidad de extracción en seco. Varios intentos de solicitar un área de extensión fracasaron, debido al tamaño de la zona designada para de conservación del agua. Además, zonas aún no explotadas limitaban con la zona de protección de aguas II , y presentaban un grado de vegetación que les confería un valor de conservación aún más elevado. Por tal motivo, a fines del año 2000, la continuidad de la explotación en la tercera generación, a cargo de Christoph Leimig, se vería seriamente comprometida a mediano y largo plazo. Tras intensos intercambios con las autoridades especializadas, de aprobación y ministerios, se consideró, en base a las condiciones marco, un intercambio de áreas, dado que el talud nord-occidental aprobado para la explotación, ya colmatado y con vegetación bien crecida, debía conservarse por razones de protección del agua y la naturaleza. Como área a cambio por la conservación de la zona de explotación aprobada, se podían considerar, desde el punto de vista hidrogeológico, únicamente las laderas al sur de la gravera. Tras largas negociaciones, a fines de 2003 la empresa estuvo en condiciones de adquirir las parcelas adyacentes al sur de gravera, por lo que, en principio, se tornaba posible un intercambio de áreas. En 2006, la empresa renunció formalmente a las áreas autorizadas para la explotación, ubicadas inmediatamente en las proximidades de la zona II de protección de aguas. A cambio, se le autorizó la extracción en otras áreas, al sureste de la explotación. El alcance de la extracción aprobada en 1962, en cuanto a superficie y a volumen de extracción, sigue siendo el mismo, pero se incrementó la distancia a la zona con estatus de protección más elevado.

Ante tal historia, queda bastante claro que la explotación sólo pudo continuar debido a que la familia explotadora siempre estuvo preocupada, por propia y profunda convicción, por la protección de las aguas subterráneas. Para los que, como la familia Leimig, aseguraron el suministro privado de agua potable desde 1956, proveniente de un pozo situado al norte del borde de la gravera, y que incluso antes extrajeron agua potable de un pozo doméstico, la protección de las aguas es simplemente una cuestión del corazón. Desde junio de 2012, el lago de grava de la familia sirve además para calefaccionar la casa. Para obtener la energía geotérmica se introdujo en las aguas una sonda de 900 m de longitud. Como líquido caloportador se utiliza exclusivamente agua potable sin añadido de refrigerante, lo que se entiende perfectamente, debido a la ubicación particular dentro de la zona III A de protección de aguas. No obstante, el proyecto funciona: Un intercambiador de calor con una potencia de 45 kW extrae del agua del lago suficiente calor para el sistema de calefacción de 15 kW. En julio del año pasado, el proyecto “Obtención de energía geotérmica de un lago de excavación”, fue distinguido incluso con un premio ambiental del distrito de Mayen-Coblenza.

El uso cuidadoso de la naturaleza también tiene tradición en la familia Leimig, mucho más allá de la protección del agua potable. “Los Leimig son conocidos por no causar problema alguno”, dice el actual titular, Christoph Leimig, refiriéndose al atractivo refugio delante de la puerta. El resultado es que aquí, en un cinturón verde regional, surgió un lago artificial, cuyas riberas brindan protección a aves e insectos. La planta de explotación, con su estructura fragmentada y con lugares pioneros, sus paredes escarpadas de limo y arena compactada, la superficie del agua, los setos que la rodean, y especialmente las maderas antiguas de los bordes de la extracción, constituye un ecosistema ricamente estructurado. Las bases para esto fueron sentadas en los 50 años de servicio activo por el padre del actual propietario. Éste rechazó, ya cuando aún hubiera sido posible, cualquier tipo de relleno y colocó extensas plantaciones en los terraplenes. Las áreas no perturbadas, en las que existen comunidades de plantas y numerosas especies de la Lista Roja, son de gran importancia como refugio para la flora y la fauna de un paisaje despejado e intensamente utilizado. La población de peces en el lago puede desarrollarse sin perturbaciones, ya que no tiene lugar ni la pesca con anzuelo ni el uso recreativo. Con todo seguridad que el área puede ser designada como una zona de conservación.
Primero, sin embargo, a la empresa explotadora le gustaría seguir demostrando que la conservación de la naturaleza y la extracción de recursos son compatibles, y su objetivo es asegurar en e futuro la extracción de grava con una ampliación. Merced a una redefinición de las zonas de reserva de agua, probablemente puedan desarrollarse nuevas áreas de explotación en las inmediaciones de las áreas aprobadas. Sin embargo, esto requiere una separación hidráulica de la zona de ampliación de la actual área de extracción. La ampliación está limitada por las vías de acceso existentes y por la intersección de la autopista federal 48 con la carretera federal B 9. De esta manera, si bien el área de ampliación es relativamente reducida, asegurará sin embargo la extracción de grava también para la cuarta generación, ya que la empresa produce sólo en pequeña escala y opera exclusivamente en su propio terreno, con su propio equipo. Esto le permite producir de forma económica y, dado que la mayoría de las ventas son locales, también realizar el envío a precios convenientes. Con Jan Gundlach, el sobrino del actual propietario, la cuarta generación de la familia Leimig se está preparando para continuar con la explotación. También Jan sabe cuáles son las responsabilidades asociadas a este legado: La supervivencia de una pequeña empresa como ésta depende del firme compromiso de toda la familia, como se ejemplifica desde hace muchos años con el excepcional principio de prevención.

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Con la aprobación de la Stein-Verlag GmbH, Iffezheim:
Artículo original apareció en el GP GesteinsPerspektiven 4/2014, Escritores: Leimig/Breitkreuz/Schulz (GSZ)

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